Quiero enfocarme en los pequeños detalles de la sensibilidad sensorial y en cómo es esta. Las señales que reciben de su medio ambiente saturan frecuentemente a las personas jóvenes que están en el espectro. Pueden ser como yo, incapaces de comunicar su malestar y reacción a esos estímulos, y pueden reaccionar de formas que no son claras.

Es ridículo pensarlo, pero hubo una época en la que yo no podía pasar por una clase de kindergarten sin tener una crisis. Realmente fue una experiencia agotadora estar en un ambiente en el que había tantas cosas para mirar en las paredes, ¡y ni hablar de todos los ruidos! Más anabolizzanti-online.net.ua de treinta niños pequeños, todos hablando y riendo, y en ocasiones chillando, y la mayor parte del tiempo era algo caótico. De todos mis canales sensoriales, ese (el auditivo) era el más sensible a esa edad.

Ha mejorado conforme he crecido, pero también he tenido que trabajar en eso. Toda mi energía se tiene que enfocar en la tarea que tengo enfrente para poderme desconectar de la corriente del sonido. Es como si tuviera un apuntador láser señalando lo que me están leyendo, o me concentro tan fuerte en encontrar la letra correcta en el tablero de letras que puedo cerrar ese canal sensorial. Sé que puede parecer como si no estuviera poniendo atención, ¡pero de hecho en estos momentos estoy poniendo más atención de lo que se imaginan!

Por ejemplo, yo puedo registrar todos los sonidos en la cafetería en un instante y puedo escuchar la música country que están tocando, los sonidos de la máquina del café expreso silbando y rechinando, los carros que pasan afuera, un chico hojeando su cuaderno, y los sonidos que vienen de las sillas y las mesas que se inclinan y en las que se sientan las personas. Seguro que ustedes pueden registrar los sonidos a su alrededor también, pero la diferencia es que en tanto ustedes pueden enfocarse en cada sonido de forma individual, yo los escucho todos al mismo tiempo, todo el tiempo.

Creo que la única forma de lograr un descanso de la constante corriente de estimulación, es el movimiento repetitivo sobre algo. El movimiento repetitivo es la única forma con la que puedo calmar mi mente y estoy seguro de que se acerca a ese nivel que algunas personas encuentran cuando meditan. Para mi, es una actividad necesaria para poder recargarme y encontrar un poco de alivio del mundo neurotípico. Conforme he aprendido a estar en el mundo, he encontrado que el movimiento repetitivo es una protección para mí, para no sentirme abrumado.

No debería solo ser responsabilidad de la persona autista adaptarse a su ambiente; la sociedad puede hacer cosas para lograr que el ambiente no sea tan sobre estimulante. Por ejemplo, los salones de clase no necesitan tener cada superficie cubierta en carteles saturados, ¡y ciertamente no necesitan estar retacados de niños! Me encanta la idea de los carros eléctricos porque son tan silenciosos. Apreciaría más espacios públicos que estuvieran comprometidos con mantener bajo su nivel de ruido.  Imaginen esto como las señales de “No Perfume” que uno ve en los edificios gubernamentales; benefician a todo el mundo y hacen que los espacios sean acogedores y neutrales. Sobre todo, les pediría a los padres y a quienes trabajan con personas autistas que traten de ver el ambiente a través de los ojos de las personas con autismo y que hagan ajustes que beneficien a todos.


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