Deseo que todas las personas que están leyendo esto tengan una feliz temporada de fiestas en este año que ha sido tan extraño. Es hora de pensar y reflexionar sobre cómo vivimos estos últimos doce meses. Pero también es hora de pensar en otros y en lo que deseamos para ellos en 2021.

Les deseo a todos una paz duradera en sus corazones, como sea que eso se manifieste. Tal vez estén enojados por los resultados de las elecciones, o con miedo sobre lo que aquellos con opuestos puntos de vista políticos puedan planear para promover su agenda política. A ustedes, les deseo un poco de perspectiva sobre lo que los tan llamados oponentes están buscando. ¿Sus metas nacen del miedo hacia otros o del amor? ¿Buscan traer prosperidad para muchas personas que están sufriendo o limitar a aquellos que se ven diferentes, actúan de forma diferente o tienen otros puntos de vista religiosos? Creo que tenemos más en común como humanos que compartimos espacio en este planeta que cualquier competencia de voluntades entre poblaciones que han tenido las mismas luchas pero en diferentes tiempos de la historia.

Ahora estamos acercándonos al final de un año que será recordado por todos nosotros de muchas formas diferentes. Muchas familias perdieron a seres queridos ante el coronavirus; millones más están lidiando con problemas financieros o pérdida de empleo. Muchos pequeños negocios han desaparecido para siempre, y el mundo se ha reducido, dejando a muchos de nosotros aislados y solos. Deseo no solo que fortalezcan sus vidas diarias, sino también que tengan una comunidad y un sistema de apoyo fuertes. No podemos funcionar en una vida solitaria, pero debemos encontrar formas de apoyarnos los unos a los otros. Esto significa mucho para mí como una persona con discapacidad debido a que gran parte de mi día depende de otras personas que me ayudan en el camino. Reconozco la complejidad de mis habilidades frente a la cantidad de tiempo que me toma terminar una tarea, ir a algún lugar, o asistir a clases. Creo que hay mucho que se empalma entre la forma en que las personas con discapacidad viven y el lugar en que muchos de nosotros nos encontramos: desconectados, pobres e ignorados por el gobierno. Estamos buscando el apoyo y asistencia mutua para alimentar a nuestros cuerpos y nuestras almas. De cierta forma, hemos crecido para valorar las conexiones nuevamente: en nuestras familias, con nuestros compañeros de clase y compañeros de trabajo, y a través de nuestras amistades. Tal vez les caemos menos bien a nuestros hermanos, o hemos encontrado nuevas formas en que esa relaciones evolucionen para superar las peleas. Lo que es central para esto, son las nuevas conexiones con otras personas que son importantes en nuestros corazones.

Finalmente, quiero desear a mis compañeros autistas la justicia que las personas sin discapacidades dan por descontado: un derecho natural de ser ellos mismos en el mundo; poder comunicarse, trabajar, jugar y coquetear; ir a la escuela con chicos sin discapacitados sin tener que probar su valor; ser educados y enseñados a vivir de forma tan independiente como sea posible; y ser apreciados por todos los regalos que traen al mundo.

Quiero terminar con un brindis en honor a la última hora del 31 de diciembre:

Llévate este año a un cierre tranquilo

Déjanos gritar como un río en primavera

Llénanos de amor por nuestro enemigo más distante

Dirígenos con vino para nuestras lenguas y sal para nuestro pan

Pon la mesa para los que quedan

Enciéndenos con amor

solo amor.

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